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Mostrando entradas de diciembre, 2016

Los eslabos de azucar

En la parte sur, donde se promueve la agricultura como forma de vida, en las mejores tierras que son de pocos no nacidos en ellas; el tiempo parese que no pasa, los servicios son los mismos solo que añejos, rollitos por los malos pensamientos y el olvido. Te imaginas el retraso de esa población, de la gente que respira el aliento de la tierra y que muy poco disfruta del agua de rio que es desviada para el monocultivo. Al macaco le dieron un supuesto modo de superación pero lo único que hace es perpetuar el ciclo del hambre, la ignorancia llena de alcohol y sueños difusos de bienestar. El macaco vive en galeras con su familia, mientras trabaja bajo el sol, el calor se come sus vidas y su juventud. Toma medicamentos para resistir y estar fuerte, así le dijeron, toma poca agua para no perder el tiempo y así cortar más. Por las migajas dejan que sus entrañas se llenen de gusanos, y luego, luego nada solo cae al suelo, sin esperanza.  ...

En carretera

En la noche, mientras conducía por la carretera lejana en medio del bosque se imaginaba múltiples finales para sí mismo, desde un fin tan común como un accidente en medio de la nada hasta ser secuestrado con el simple motivo de cometer un acto delictivo. Pero mientras más conducía se daba cada vez cuenta que sus sentidos fallaban por momentos, escuchaba en algunos roses del cinturón voces en un susurro, algunas veces de auxilio otras imperceptibles, se decía a sí mismo que eran producto de su imaginación. Seguía cada hora y cada minuto en aquel extraño viaje mientras se enajenaba cada vez, cada vez seguía conduciendo en una carretera serpenteante, solitaria, oscura y sin ningún alma que conviviera con la carne. Disminuía la velocidad mientras la carretera se quedaba sin asfalto. El polvo dominaba de vez en cuando el camino, la señal en el teléfono se hacía cada vez más escuálida; tenue y parpadeante la luz que señalaba la cantidad de energía del celular. Oleadas de viento frio del ...

30 hombres después de mí

Sola, y en medio de este mundo viajaba por el puro gusto de conocer, pero en su interior no aguantaba las ganas de que la tomaran, de que se pudiera expresar sin miedo de ser juzgada, de que la gente no la condenara por ser ella, por ser mujer. A su 14 años le llamaban "Lola" buscaba el amor en lugares, ¿incorrectos?. Quería suplir el amor perdido del padre que en muy raras ocasiones le mostró el afecto necesario. Realmente hasta el momento no estoy seguro de que eso era cierto, eso lo comentaba su familia a sus espaldas y casi susurrado como si fuera un secreto de estado.   Lola que no podía vivir más en su pequeña comunidad que sentía que la corrompía  por dentro, como a árbol infectado desde la raíz.  Encontró el amor a 2,500 kms de distancia. No hablaba mucho de aquel personaje que le enseño que el amor también era agarrarse de la mano bajo la lluvia, que era no decir nada sobre la cama con ropa, y que el solo verla a los ojos era también para protegerla ...

Entre dos mundos

Era frío su aposento y la soledad gobernaba lo que encontraba a su paso. Nada cómodo, nada fino. No se podía ver más haya de lo que parecía horizonte. Todo estaba borroso. -Estoy débil, sin ánimos, es difícil inquietarse ante el futuro en ésta situación. El dolor lo embargo, el dolor abdominal lo llenó y al fin pudo emitir un grito enorme, tan estridente que se escuchó hasta la esquina contraria del edificio. ¡Aún estaba vivo sobre la mesa de disección! Todos se hicieron hacia atrás. Congelados sus movimientos y sus ojos atónitos que no expresaban más que sorpresa. Se desprendieron los coágulos que estaban sobre el hígado y así se perdió la única oportunidad que lo unía a este mundo, en un suspiró dejó que su alma se vaciara hacia el universo.