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En carretera


En la noche, mientras conducía por la carretera lejana en medio del bosque se imaginaba múltiples finales para sí mismo, desde un fin tan común como un accidente en medio de la nada hasta ser secuestrado con el simple motivo de cometer un acto delictivo. Pero mientras más conducía se daba cada vez cuenta que sus sentidos fallaban por momentos, escuchaba en algunos roses del cinturón voces en un susurro, algunas veces de auxilio otras imperceptibles, se decía a sí mismo que eran producto de su imaginación. Seguía cada hora y cada minuto en aquel extraño viaje mientras se enajenaba cada vez, cada vez seguía conduciendo en una carretera serpenteante, solitaria, oscura y sin ningún alma que conviviera con la carne. Disminuía la velocidad mientras la carretera se quedaba sin asfalto. El polvo dominaba de vez en cuando el camino, la señal en el teléfono se hacía cada vez más escuálida; tenue y parpadeante la luz que señalaba la cantidad de energía del celular. Oleadas de viento frio del norte se dejaba sentir a través de la ventana del auto mientras las exiguas estrellas del cielo pobremente iluminado desaparecían detrás de una nube de mal augurio atravesaba el firmamento. La luz eléctrica por aquellos poblados era un lujo que solo la gente de mucho poder que se escondía por aquellos lugares podía obtener por poder propio o por influencia política que se manejaba por debajo de la mesa. Ningún desconocido era bienvenido por allí. Aunque lo tranquilizaba que la gasolina y algo de comida aún no se percibía su ausencia. En sendero triste, pero en compañía de la ignorancia la felicidad todavía era una imagen virtual.

Las contradicciones y los fantasmas del pasado sostenían una encarnizada batalla que en ocasiones momentáneas perdiera el control del vehículo. El calor se hacía presente ya que su auto consumía más gasolina de usar el aire acondicionado y el polvo haría estragos adentro del vehículo. Extenuante camino eterno, semejante a la vida, en la que caminas casi ciego, solamente viendo cierta parte del sendero, la parte que justo está bajo tus pies. Sin compañía, afligido y solo, aunque la mundanidad ayuda a segarte aún más y te miente diciéndote que tus compañeros de época te acompañaran hasta el fin, eso es una falacia, ni los mejores amigos de la infancia mientras trascurre la vida van desapareciendo del diario vivir, la familia solamente escribe paginas ocasionales, pero ninguno estará por siempre en tu compañía saboreando cada momento de nuestra vida. Y así pasaba cada momento de mi vida en imágenes alegres y algunas otras no tanto, pero igual era la vida que me había procurado con cada decisión que tome mientras caminaba, mientras corría, mientras me levantaba y me sacudía las rodillas, mientras pedía perdón por mis errores.

Ahora que podre decir, ya estoy donde era mi destino, solo te pido que les digas a mis familiares y amigos donde quedo mi cuerpo.

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