Entre los años en los que la intuición se encuentra en un estado perecedero, Ciruela, hombre de mediana edad, con mucho dinero encima, pero amputado en un terrible accidente de helicóptero, ciego de un ojo y sin el oído contralateral. Por mucho tiempo se dedico a auto compadecerse para llevar su dolor y pena más fácilmente, pero esto hacia que en los momentos críticos de su vida se volvieran insoportables. Encontró a muchos charlatanes que le querían vender el cielo, pero al final siempre era lo mismo podridas ideas, quebrándose desde sus poros quedando vacías. Absorto por tanto viajar, pero lo que lo envejecía en cuerpo y alma era su pesar y la tristeza; lo carcomían poco a poco la soledad interna, tal cual ave de rapiña, ofensivos fantasmas del tiempo. La espera fue larga para Ciruela pero por fin, el tiempo de su espera terminaría. En medio del bosque seco de la línea trasversal del norte encontró a una familia pobre. Cada una de sus carencias lo hizo reflexi...
Te doy la bienvenida. En hora buena te puedo saludar. Busca y dime que tipo de cuento te gusta. Te deseo suerte. Jilo Rezza