Bajo la copa del árbol alto con semillas duras, sobre sus raíces esta sentado un anciano. Sus hojas dejaban pasar la luz entre los espacios y hacían imágenes de brillantes contornos; estaba él contemplando el tiempo, las épocas y las estaciones, tenía alma de papel y su cuerpo lo formaba tinta. Muchas letras recorrían sus venas y arterias. Su voz clamaba por la justicia.
Veía con amor a los animales pero a los humanos, sus hermanos, les tenía cierto recelo. Éste solamente temía por su futuro.
Eran envidiosos inclusive con allegados, destruían todas las cosas hermosa con tal de obtener dinero (la invención más mortífera del humano); apresaban cosas que aunque tuvieran ojos no veían, aunque tuvieran boca no reían, ni hablaban no les podían contar los cuentos que el viejo si podía contar; no salía aliento de su ser solamente el poco vapor que podían absorber.
El viejo a los hijos de estos les contó un cuento durante dos mil años. Al principio fascinados, solo los que se mantuvieron despiertos supieron el final de aquella maravillosa historia y siguieron el ejemplo del viejo. Los demás siguieron amando el dinero y se fueron por donde vinieron.
Cambio de pagina la historia y el viejo siempre bueno y sabiendo que su tiempo había llegado reposo los ojos y siguió amando aquel árbol y sus lindas raíces mientras el mundo se quemaba.
Veía con amor a los animales pero a los humanos, sus hermanos, les tenía cierto recelo. Éste solamente temía por su futuro.
Eran envidiosos inclusive con allegados, destruían todas las cosas hermosa con tal de obtener dinero (la invención más mortífera del humano); apresaban cosas que aunque tuvieran ojos no veían, aunque tuvieran boca no reían, ni hablaban no les podían contar los cuentos que el viejo si podía contar; no salía aliento de su ser solamente el poco vapor que podían absorber.
El viejo a los hijos de estos les contó un cuento durante dos mil años. Al principio fascinados, solo los que se mantuvieron despiertos supieron el final de aquella maravillosa historia y siguieron el ejemplo del viejo. Los demás siguieron amando el dinero y se fueron por donde vinieron.
Cambio de pagina la historia y el viejo siempre bueno y sabiendo que su tiempo había llegado reposo los ojos y siguió amando aquel árbol y sus lindas raíces mientras el mundo se quemaba.
Comentarios
Publicar un comentario