SI PUDIERA.... I La madre en ese momento no tubo disculpa alguna; vio de cerca el odio que dejaba respirar el sudor de su único engendro. Su ropa se dejo caer y con gesto fuerte y rápido intento sostener las ropas que minutos antes, en una acción casi salvaje, Alberto había quitado en un intento de buscar amor en el sitio equivocado. José se indigno por ver a su progenitora en medio de las piernas de un hombre que no era su padre. De hecho casi no lo recordaba porque muchos años antes había muerto el recuerdo después de una golpisa y ahora solo eran recuerdos tan disimiles como el humo. Echo a correr fuerte, rompiendo el viento con el odio y la fuerza que le daban sus pies. Salio de la casa para nunca volver más, aunque aun no sabia su destino no le importaba del todo. Adriana, madre de José, todavía con la saliva de Alberto en la piel, con signos del amor perdido y humedad entre las piernas no quiso correr detrás de su hijo. Ya hacían algunos años entre los dedos de Adriana, los cuale...
Te doy la bienvenida. En hora buena te puedo saludar. Busca y dime que tipo de cuento te gusta. Te deseo suerte. Jilo Rezza