Era ya de tarde, los azotes del viento caían con violencia, eran terroríficos los rostros de los pescadores. Naufragaron, sintieron la soledad y lo único que les quedó fue el hambre y la tristeza. Fue la suerte quien eligió por ellos. Se arrepintieron en tierra, en mar y por todos los cielos. Diez años después del incidente quedó oculto en el inconciente. Por los siglos...
Te doy la bienvenida. En hora buena te puedo saludar. Busca y dime que tipo de cuento te gusta. Te deseo suerte. Jilo Rezza