Fue después que todo se hiso silencio, solo se escuchaban a lo lejos unas gotas de lo que quedo de lluvia en el techo, ese singular sonido de las gotas que caen de la teja vieja y mohosa hacia una lamina que cubre la madera que servirá en un futuro cercano para el fuego de las ollas de barro que su destino próximo serán las rajaduras y el suelo. Las cartas que me fascinan son las de los enamorados, diciendo cosas que poco a poco quedan atrás, promesas y frases que no se volverán a repetir, mas que para convertirse en carros flamantes de batallas interminables. Entre efectos edulcorantes y llenos de vapores alcoholizaste se deja escuchar una vos garrasperante que se acompaña del ladrido de perros solitarios, que buscan ahuyentar al desafortunado que por cualquier razón es alimentado su alcoholismo. Poco a poco cesan los ladridos, pero la vos se quedo encunetada. Al salir a la mañana siguiente veo a un individuo de aproximadamente 50 años descansando en una posició...
Te doy la bienvenida. En hora buena te puedo saludar. Busca y dime que tipo de cuento te gusta. Te deseo suerte. Jilo Rezza