Fue después que todo se hiso silencio, solo se escuchaban a lo lejos unas gotas de lo que quedo de lluvia en el techo, ese singular sonido de las gotas que caen de la teja vieja y mohosa hacia una lamina que cubre la madera que servirá en un futuro cercano para el fuego de las ollas de barro que su destino próximo serán las rajaduras y el suelo.
Las cartas que me fascinan son las de los enamorados, diciendo cosas que poco a poco quedan atrás, promesas y frases que no se volverán a repetir, mas que para convertirse en carros flamantes de batallas interminables.
Entre efectos edulcorantes y llenos de vapores alcoholizaste se deja escuchar una vos garrasperante que se acompaña del ladrido de perros solitarios, que buscan ahuyentar al desafortunado que por cualquier razón es alimentado su alcoholismo. Poco a poco cesan los ladridos, pero la vos se quedo encunetada.
Al salir a la mañana siguiente veo a un individuo de aproximadamente 50 años descansando en una posición tórpida. Veo una piel llena de heridas, y lo único que me llama a preguntar es -¿Dónde?- nunca ¿Cuál fue la causa? o ¿Porqué? Es la ironía la madre del pecado de la indiferencia, es mas que simplemente el acto voluntario de olvidarnos de aquellos que necesitan compasión, es la soberbia la que nos domina y nos hace escupir las caras de los desvalidos. esa es la peor versión del ser humano que camina por la tierra.
Seguí mi camino pero me di cuenta que talvez era de muy lejos, no se ven personas de ese color de piel, y sus ojos entre abiertos me dejan ver que no es del claro espectro su mirar.
-Cuando alguien no pertenece al lugar es mejor dejarlo ir-
Me negaba a que esa fuera mi realidad. Tanto domingo desperdiciado para que en la oportunidad precisa de ayudar, al que talvez era un migrante, se me pasara por las manos y desafiar al futuro para cerrarme las puertas de la patria eterna. Latían pues, en mi corazón esas penosas palabras que me avergonzaban, me hacían querer arrancarme del suelo, guiar mis pasos de regreso y hacer lo que debí hacer horas antes. Pero fue mayor mi pena y el respeto humano que lo mejor que hice fue tirarme del puente más alto camino al cementerio.
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