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Nota #3



Nota III





Te vi, si es cierto, no lo pude ocultar. -¿Qué querías?-. Me encanto la forma en la que me ignoraste y viste a alguien más. Pues en ese momento no nos conocíamos, como ahora, pero la diferencia es que te veo desnuda. Esa piel que no me deja ver quien eres en realidad. 

                           -¿Se puede llegar a conocer a alguien en realidad?

Lo que tenemos es lo que hay, no lo que nos merecemos. Sería valiente que buscara lo que quiero y no lo que toca a esa puerta que no llega a roble y suena opaca, que algún día llegara a tocar la muerte, pero ahora no. ahora no.

Las cosas que sigo pensando mientras veo el techo de tu casa, exquisita, con el gusto de tu madre, la señora que tiene un buen puesto, pero tiene sus metas claras, me inquieto desde que la vi. Se que no me invitara a comer a la mesa ni estará interesada, aunque sea por educación a charlar ese breve instante. Pero que más da. Estamos mejor de esta manera. Escondiendonos. Tengo que orinar un poco, lavarme y verte a los ojos, otra vez. ojos oscuros. opacados por esa claridad cacao de bosque. Preferí preguntarle a tu fantasma, a esa sombra lúgubre que no despierta mientras tu duermes. El olor de tu pelo, ese frutal aroma de una marca conocida y tratada por manos hábiles pero esclavas de un empleo. Espero que no sea como la otra noche que por una razón inesperadas quería que me fuera. 

                          -¿Saldremos a la luz de la luna, desnudos?

Regrese en bus, y me quede pensando en ti. En las cosas que quería decirte y no pude, se lo dije a tu sombra. No quería parecer un tonto. Enfocarme en conseguir lo que quiero no es mi fuerte. Por eso no seguí buscando mi camino. Simplemente me dedicaba a tomar lo que venia, de la mano con un destino inexistente, librandome del miedo a arriesgar. 

Algo extraño que vi fueron tus pies. Me encantaron la rectitud de los tobillos riendo en un brillo intermitente, reflejo de espejo y transparencia de vidrio mueble. Me escribiste un texto innombrable, ridiculo y vergonzoso para mi. Me sentí derrotado, quebrado. No creo que los humanos tengamos corazón como lo describen de manera muy romántica. Es más que eso, es más que nada.

Espero tener tu hola en otra ocasión.  


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