Al tomar decisiones ellos se se sentían en un abismo, que terminaba en una pendiente tan alta que cualquier viento los haría caer. No eran nada tranquilas las aguas en medio del tsunami. Eran puerto o bahía apunto de ser embestidos.
Todo comenzó con las líneas que marcan el horizonte, una pareja que estaban conscientes de que no era amor lo que sentían, pero quería aprovechar ése momento que les había regalado la vida, su momento. Nunca se ponían de acuerdo, simplemente una cedía ante la otra, generalmente había un manipulador en la relación. Cambiaban de rol de acuerdo al tema del que se tratara el evento o tema en cuestión.
Algunas veces se sentían a gusto con el simple susurro del viento casi silencioso.
Era difícil imaginarlos sin discusiones encima. Sin una simple mirada lasciva que describiera su necesidad de poder controlar la situación. La búsqueda de dominación se percibía en los gestos mínimos, aunque en estos conflictos no habían mínimos y los máximos eran inalcanzables o poco visible el limite de ellos.
- No es un mundo perfecto, no veo porque tenemos que serlo o imaginarlo. Todos tenemos mierda en los intestinos.
Esto lo decía siempre que algo que se planificaba no salia a la altura que quería. Menudo embrollo, copa rota en pleno verano.
El vino escarceaba al igual que las parejas sensatas. El calor arrollaba desde las ventanas y las cortinas detenían los rayos iluminados de odio que, en especifico, venían de las redes sociales. El gas neón que encendían sus comentarios, hacían reaccionar a muchos. Pero esto poco aportaba al problema. Descubrir raíces era el trabajo de sus abuelo, cosa que había quedado en su genética y lo aplicaba en muchas de sus situaciones de la vida. Descubrir los oasis y las debilidades en el grupo eran unas de sus fascinaciones subconscientes.
- ¡Hermoso! -Sonaban los aplausos como monstruos esperando degollar a su presa.
Era un espectáculo que poco tenia de sano debate. Las lagrimas de una mujer que no tenía vagina y su pelo era graso, teñido de colores. La luz siempre ilumino su cara, sus arrugados brazos, largos y huesudos.
Es una imagen que tiempla ante el olvido, los bits son mas ligeros y escurridizos ante los motores de búsqueda que hieren los sentidos. El consumo no respeta sentimientos y eso es algo que aprendemos muy poco y a una velocidad solamente comparable con la erosión producida por la lluvia en el desierto.
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