Mi abuela Esperanza me contaba historias, muchas de ellas escritas en un libro donde algunos familiares habían escrito muchas cosas, así pasaban desde muchas generaciones historias que en algún momento eran oportunas.
Una vez me contó que él Edén no estaba en esta tierra, era Marte, pero cuando echaron al hombre todo murió por la tristeza de Dios. Mandó a los seres humanos a otro lugar donde habían especies parecidas, pero no iguales. La que mejor preparada estaba fue la que so revivió. Y así hasta nuestros días.
En un viaje a la introspección me di cuenta que era ínfimo el sonido, ni te das cuenta de que todo te persigue y se vuelve humo. Los pasos son tan rápidos que simplemente vuelas. Aunque esos detalles sobran, por eso ni los notas. Te vi y te ame. Un recuerdo que venia a mi en los tiempos malos y me sacaba de ese estado de putrefacción humana solida y recalcitrante. Pero era su opacidad, oculta por muchas otras de tus mentiras o supuestas mentiras, estaba confundido. no sabia que era real, no es una disculpa, pero me frustraba que el simple echo de ser cualquiera de tus cosas no me representaba. Te vi y te hablé. Esas conversaciones en un largo rato que duraban horas, ahora, las extraño. aunque se que no me importaba que estuvieras con alguien más, esos tiempos valían oro. ¿Qué más? me sentía algo especial. era una forma de recordar lo que siempre fue bueno. te observaba, cuando veía tus ojos era algo especial. era recordar tu olor sin tan siq...
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