Simple! ¡Como no se me ocurrió que desconectarme de esta vida sería la solución para mis problemas....!
-Artemio se deprimió aun más, la tos lo distrajo por un momento; en la época de 1983 después de enterarse que su familia había muerto en huida por la emboscada militar, que la mujer que tanto quiso se fue con uno de los apoderados del pueblo y que le habían diagnosticado, los medicos de la brigada evangelica, tuberculosis. Ese dolor que le oprimia el pecho y hacía que le faltara el aire se confundía entre veces con la falta que le hacían su hijos.
Se hizo la noche, y el viento que soplaba tranquilo en medio de las montañas llevó de la mano a Artemio por un sendero retrospectivo de felicidad inigualable. Se sintio complacido en medio de sus sueños, pero por la mañana el amargor se hacía presente junto a las pastillas que tenía que consumir casi contra su voluntad. El dolor de cabeza, el cansancio peregne, los mareos y las nauseas hacían casi imposible la existencia.
Un día mientras cortaba madera se hecho al suelo sin ganas de vivir, lloró como nunca, lloró como le habían enseñado que solo las niñas lloran, se canso, se sumergió en su ser y brotaron mares.
¡A la mierda! - Dijo Artemio- si me encuentran que me maten, y si no me encuentran que me muero en las montañas....
Escucho a lo lejos el sonido casi perdido de un canto, canto de ave nocturna, perdida en medio de leyendas y cuentos.
-Ahora sí, ésta chingada es la muerte, que se venga la cabrona-
Con la cara llena de tierra volteo su rostro y observo cada una de las constelaciones que aparecían en abril; se sintió identificado y único, en el bosque, en las montañas persibió su hogar, sintío su nahual desde las entrañas.
¨Cuando canta la lechuza muere el indio¨...........
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