Ella tenía sospechas que entre ellos flotaban mentiras. Él siempre le juro que esos arañazos eran del fantasma que vivia en la casa de sus abuelos. Nadie iba a creerle, nada sería tan ilógico. En más de alguna ocasión aparecía alguna mordida, Auro no poseía muy buena reputación con las mujeres, asunto que era conocido por su mujer.
En invierno, cuando el frío se apoderaba de las tierras altas, la calle se tornaba gris y el tiempo se hacía coladera de tristezas nauseabundas que las tragaban a sorbos con café o chocolate. -Que cielo más oscuro, y los truenos me recuerdan las noches de junio. La salida de los sompopos, el olor a tierra mojada y la sensación de humedad en los pies, y por debajo de ellos el lodo pegajoso-.
La lluvia, el estruendo, la luz opaca, el frío, los malos recuerdos y el dolor en los huesos son cosas que se quieren olvidar hoy en día, pero son las cosas que nos hacen humanos de vez en cuando.
Se escuchaba una televisión al fondo de la casa - Ni los programas de la televisión en blanco y negro son tan abrumantes, dejan cierto suspenso de vez en cuando. Casi ni se entiende mejor cambio de canal. Me llega el olor a humo de cigarro, pero por aquí nadie fuma-. No había nadie más en la casa y los vecinos hacia una semana que estaban fuera.
Roberto salió a ver por la ventana. Y la calle no tenía ni una sola alma. Estridente choque de metal, parecía que estaban partiendo en dos la puerta. Salió corriendo para enfrentar a cualquier adversario que quisiese atormentar su plácida conciencia. Llegó a la puerta de la cocina que daba hacía el patio trasero, que era el lugar mas probable de donde venía el ruido, pero se extraño que todo estuviera en su lugar. Un poco de viento que agitaba unos arbustos y nada más.
Se quedó dormido viendo la ventana, nuevamente las marcas se hacían presentes en su espalda y una mordida en el cuello. Estaría en problemas nuevamente.
Asmodeo disfrazado de una sombra con destellos blancos lo perseguía. Pero en realidad quien lo mató fue su mujer. Ganaba otra partida los engaños del demonio de la casa azul.
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